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    Grupo de Estudios de Capoeira Angola, Herança Angola

    Fundamentos     |       Mestres Angoleiros

    Historia
    Por William Víquez

    Un día fui raptado por mis hermanos, me robaron de mi cuna, de mi lugar de nacimiento.  Por muchos días caminé sin saber mi destino, sin conocer las tierras que mis pies descalzos pisaban.  Atado de manos me subieron a un madero que flotaba sobre las aguas de un lago que no parecía tener fin. Me acompañaban personas que no hablaban como yo, que usaban palabras desconocidas.  Desperté una mañana y mirando hacia fuera de mi jaula de madera no vi más que agua. Por las noches soñaba con mis tierras, mi gente, mi familia; pero el calor de los cuerpos sudados me despertaban y mi visión del paraíso desaparecía; así como desaparecían las personas dejando atrás los grilletes tirados en el suelo de madera.

    Estaba en una nueva tierra, que olía a nueva creación. Me hicieron ponerme en pie frente a muchas personas que gritaban cosas que no entendía, se reían, me señalaban. Me separaron del grupo a quien estaba encadenado y me ataron a otro grupo. Bajo el ardiente sol me hicieron cortar una extraña rama que brotaba del suelo, sus hojas alargadas me cortaban la piel finamente.

    Necesitaba ser libre, quería hacer las cosas que tantas veces hice en mi pueblo, de donde fui robado hace muchas lunas.  El cansancio no mató mi espíritu, ni el de quien ahora era mi gente.  En medio de aquel espacio verde en la tierra, en el centro de un círculo éramos libres.  No había sufrimiento ni dolor. Algo nació en ese círculo, porque todos dábamos una parte de nosotros mismos.  Nos dejábamos llevar por las melodías. Esto que ahora tenía vida lo disfrazábamos de danza, de ritual para que no se nos prohibiera vivirlo. Cada vez que nos reuníamos jugábamos al son de la música y aquello que vivía en el círculo se escondía en nuestros corazones cuando el hombre a caballo se acercaba con su látigo que nos marcaba la piel para que regresáramos a trabajar.

    Al tiempo nos unimos y peleamos por nuestra libertad. Pudimos huir, pudimos escapar hacia el monte, dejando atrás nuestra prisión de dolor.  Corrí y las ramas me golpeaban como el látigo de mis opresores, pero estos no dolían, eran caricias de bienvenida de la madre tierra, ahora mi cuerpo era nuevamente libre.

    En Palmares descansé por muchos años. Moré libre en medio de la jungla donde éramos un solo pueblo de muchos pueblos.  Muchas veces trataron de hacernos hincar ante el hombre blanco, querían que nos rindiéramos ante su poder de control. Masacraron nuestro pueblo sin piedad, los que logramos sobrevivir estábamos en fuga una vez mas. El Quilombo Palmares ya no era mas.

    Muchos años más mi cuerpo siguió siendo esclavo del hombre, pero mi alma, mi corazón y espíritu eran libres. Después que se escuchó el grito de la abolición de la esclavitud, deambulé por las calles de piedra, ciudad le llamaban. Y aquello que nació en el circulo era usado para el mal, para cobrar deudas del vicio, para lastimar.  Pero no debían usarlo así, lo contaminaban, ellos no entendían lo que significaba para los que huimos de la esclavitud.  Por culpa de unos cuantos el gobierno lo prohibió, como criminales nos perseguían y castigaban. Por muchos años nos volvimos a esconder y nos reuníamos en el círculo. Ahí hablábamos con melodías. Un toque del berimbau nos gritaba que huyéramos cuando la policía opresora se acercaba.

    Por años vivimos en las sombras, peleando una guerra silenciosa. Un glorioso día nuestro grito de libertad fue escuchado, ante el presidente de esta nación que llaman Brasil, fui liberado.

    Yo nací en medio de la esclavitud. Nací del deseo de libertad, ahora soy libre. Vivo en el corazón del hombre. Yo nací en el círculo, yo me llamo Capoeira.

    El estilo: Capoeira Angola

    Picture
    La Capoeira Angola está llena de movimientos furtivos, maliciosos, pero no de maldad. El capoeirista no debe buscar golpear o ensuciar a su compañero, sino interactuar con él, manteniendo un juego de pregunta y respuesta. Las bromas, la música, la danza y el teatro, así como el compañerismo son elementos fundamentales que conforman el juego de capoeira.

    Los movimientos de la Capoeira Angola deben ser efectivos, el capoeirista mañoso sólo aplica un determinado movimiento cuando es preciso. Es la astucia del “angoleiro”, quien no encaja en un modelo: “cada uno es cada uno”, cada capoeirista tiene su estilo en el juego.

    La naturaleza grupal de este arte crea en sus practicantes un espíritu de trabajo en equipo, y un respeto por las cualidades de cada persona.

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